Qué linda era
Ha pasado mucho tiempo, pero ella conserva los mismos ojos negros –quizá incluso más negros–, la misma melena morena y lisa, la misma nariz respingona, idéntica y perfecta dentadura.
Veinte, quizá veintidós años que no la veía, pero la he reconocido de inmediato: Ana Clara Rodríguez Sanz, antiguo amor de instituto. Qué linda era, qué linda es.
Mas la ciencia forense no admite sentimentalismos ni identificaciones visuales de antiquísimos amantes. He de extraerle sangre, tomar sus huellas dactilares. Analizar, comparar, colocar una etiqueta en el pulgar de su pie izquierdo y muerto.

uhhh que bajon loco!!!Pero que se puede hacer asi es la VIDA!! esta bueno y triste!!
Muy gueno pibe, ta chistoso
mi comentario es que es verdadero pero adsurdo en las cosas que uno escribe para poder desaserse de las cosas tenebrosas
q ue bueno es recordar y reencpntrar a un amor del pasado ya este muerto o no.pensemos que ay personas q no vuelven a sabrer de ellos.................
Espero no volver a encontrar a mi persona entrañable en un situación como esa...
Este es de mis favoritos entre los tuyos.
Me lo pido para ese futuro espectáculo teatral que nunca se llevara a cabo.
O si?