La cebolla sonriente
La cebolla no paraba de sonreir, ni siquiera mientras la apuñalaba y la cortaba a juliana. Estuve una tarde sin parar de llorar. Al principio por el jugo que me saltaba a los ojos, luego por todo lo que dije, después por todo lo que callé.
Día tras día, verdulería tras verdulería, supermercados y badulakes. No encuentro, no hay más cebollas sonrientes.
Mira que lloré y lo a poco que me supo. Necesitaría diez cebollas sonrientes más para llorar todo lo que me falta, todo lo que me sobra, todas las espaldas que no acaricié, todos los sitios a los que no fui, todas las veces que aparté la mirada, todos los cuentos que ya no escribo.

Todas las cebollas aunque no sean sonrientes cumplen su cometido de hacernos derramar una que otra lágrima, deja de llorar con las cebollas, m gusta más cuando escribes...
...y a mi cuando me lo cuentas, anica...
Muchas gracias por compartir este cuento, me emocionó hasta las lágrimas, tal vez porque me agarró en un momento sensible. Realmente me gustó mucho. Saludos.
Me gustan los libros de fantasia hace poco me lei uno que quiero recomendar a todo el mundo se titula "FAIRY OAK Y EL SECRETO DE LAS GEMELAS"
Talvez si no hay más cebollas, deberías empezar a llorar sin usarlas a ellas, al parecer razon de sobra tienes, cebollas... tratando de echarles la culpa a las cebollas por el llanto derramado? Tu con las cebollas, otras personas con otras cosas
Conocí, un día, una niña rubia, de cara redonda, deslumbrante, no dudé en acercarme a ella, la tome, la acompañe de unos incredientes secretos, y después de dejarla descansar, durante unos minutos.
Allí descubrí la cebolla que hace sonreir LA CAEPA ROSA, cuando me decidí a ponerla en una fuente sobre la mesa, mis amigos empezaron a deleitarse con tan agradable compañía, y tal fué la alegría en sorpresa de todos que desaparecio.
Excelente!! Breve y tan profundo como la vida misma.