Mundo Du. Cuentos breves, relatos sorprendentes

La cebolla sonriente

Por Diago Lezaun

La cebolla no paraba de sonreir, ni siquiera mientras la apuñalaba y la cortaba a juliana. Estuve una tarde sin parar de llorar. Al principio por el jugo que me saltaba a los ojos, luego por todo lo que dije, después por todo lo que callé.

Día tras día, verdulería tras verdulería, supermercados y badulakes. No encuentro, no hay más cebollas sonrientes.

Mira que lloré y lo a poco que me supo. Necesitaría diez cebollas sonrientes más para llorar todo lo que me falta, todo lo que me sobra, todas las espaldas que no acaricié, todos los sitios a los que no fui, todas las veces que aparté la mirada, todos los cuentos que ya no escribo.

Publicado el 18/12/2006

8 comentarios

  1. Buen relato, es bueno hacerse con una parcelita de terreno y poner una plantación de cebollas, lo que desahogan las tías, deberíamos hacerles un monumento.
    Hechicera de Luna (08/05/2008)
  2. Todas las cebollas aunque no sean sonrientes cumplen su cometido de hacernos derramar una que otra lágrima, deja de llorar con las cebollas, m gusta más cuando escribes...

    Ana (19/12/2006)
  3. ...y a mi cuando me lo cuentas, anica...

    diago (19/12/2006)
  4. Muchas gracias por compartir este cuento, me emocionó hasta las lágrimas, tal vez porque me agarró en un momento sensible. Realmente me gustó mucho. Saludos.

    Leandro (21/01/2007)
  5. Me gustan los libros de fantasia hace poco me lei uno que quiero recomendar a todo el mundo se titula "FAIRY OAK Y EL SECRETO DE LAS GEMELAS"

    Loreto (09/02/2007)
  6. Talvez si no hay más cebollas, deberías empezar a llorar sin usarlas a ellas, al parecer razon de sobra tienes, cebollas... tratando de echarles la culpa a las cebollas por el llanto derramado? Tu con las cebollas, otras personas con otras cosas

    Natalia (16/02/2007)
  7. Conocí, un día, una niña rubia, de cara redonda, deslumbrante, no dudé en acercarme a ella, la tome, la acompañe de unos incredientes secretos, y después de dejarla descansar, durante unos minutos.
    Allí descubrí la cebolla que hace sonreir LA CAEPA ROSA, cuando me decidí a ponerla en una fuente sobre la mesa, mis amigos empezaron a deleitarse con tan agradable compañía, y tal fué la alegría en sorpresa de todos que desaparecio.

    Javier (17/02/2007)
  8. Excelente!! Breve y tan profundo como la vida misma.

    Clau (21/02/2007)
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