Tempus fugit
Encima de un enorme iceberg a la deriva por el Atlántico Norte, un señor de Cuenca, funcionario de correos, y un pingüino discutían por el precio de un sello. El debate era agrio, visceral, a cara de perro, y quizás hubiera durado días, meses, años.
Pero el iceberg no.

esos son los cuentos que me agradan, vale.
tu cuento es genial, la verdad acabo de descubrir su pagina, me gusta lo que escribes, ganaste una admiradora y yo una risa.
Muito bom. Fiz uma adaptação junto ao ANTENA PARANOICA. Espero que não se importe. Dei-lhe créditos.