El conejo de Ángel
Ángel se levanta como con resorte, calado hasta los huesos de sudor, después de un sueño horrible en el que criaturas enormes se lo pasaban como si fuera o fuese una pelota de tenis para después encerrarlo en una jaula del tamaño de su habitación con una cama, una mesa y su silla, una tumbona de playa (¿?) y un televisor. Sale de la cama, se viste, pasa a la cocina, abre la jaula de su conejo chino Bolita, lo toma con cariño con la derecha, copo tibio y bullente, como bien dice Julio, y se lo lleva a la calle, insolito en Ángel, sin desayunar. Monta en su ibiza abuelo y carraspeante, enfila la ronda para alejarse veinte minutos y suelta al conejo tembloroso en un pinar. Ángel vuelve a casa henchido, eufórico por la sensación que da dar la libertad, aunque nomás sea a un triste conejo.
Aún no ha acabado de aparcar, el tráfico ya ha desinflado su euforia y un zorro, cansado de roer el pellejo de la presa, desaparece pinar adentro, hocico pegado al suelo, para dejar paso a las picarazas, que bajarán a comerse lo que quede de entrañas y los ojos de Bolita.
2 comentarios
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Un buen final. Saludos
David Hornero (30/05/2009)
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Era una noche de invierno en Francia y unos niños caminando por la calle, tan solos que ni podía describirlos pero algo de ellos me llamo la atención una piedra que tenía en las manos cada uno, claro no sabían de dónde lo habían sacado…
Me acerque a uno de ellos y le pregunte - ¿De dónde sacaron esas piedras? El niño me contesto muy suavemente – De un puente que esta al norte de aquí, cerca de un lago…
Me fui a mi casa y de pronto en la puerta veo otra piedra igual a la que tenían aquellos niños y me pregunte ¿Sera de alguien? Me agache para agarrarla, pero de pronto me sentí un poco mareada entre y dormí la siesta para el día siguiente pudiera ir al trabajo.
Al día siguiente me sentí bien llegue a mi casa y muy feliz porque, me habían nombrado empleada del mes, salgo hacer las compras y me encuentro de nuevo a los niños del día anterior.
Me acerco y me llaman por mi nombre – Claudia… Hola ¿Cómo te va? Yo me sorprendí al saber eso y le pregunto ¿Cómo lo sabes? Claudia en ese momento sintió como que unos de esos niños era su primo. A cada uno le pregunto ¿Tenés familia? Uno responde que no, otro si, y el otro también tenía familia.
Claudia y Héctor no tenían familia ella vivía sola y el nene vive con los amigos él dice- A mi me dejaron cuando era chiquito, en un orfanato y yo me escape porque nadie me quería adoptar. Héctor le dice a Claudia – ¿Y a vos que te paso? –Nada mis papas se murieron quizá cuando era chica.
Ella invita a Héctor y a sus amigos a su casa. Entran y de pronto Claudia escucha una vos en la cocina… Va y ve a un espíritu que le decía -¡ENCONTRASTE TU FUTURO, CON TU FAMILIA! Claudia se pregunto ¿Qué quiso decir esa mujer?
Héctor mientras miraba las fotos en una ve a su mamá y le dice a Claudia –Ella es mi mamá… No puedo creerlo dice Claudia ella es mi tía en voz muy baja Claudia dice –El espíritu tenía razón…
Héctor dice –Eso significa que somos primos…
Así siguió la historia de ellos dos pasaron mucho tiempo juntos para conocerse hicieron experiencias juntos, acamparon… Hasta que un día se fueron al norte al puente donde Héctor saco la piedra… Ellos averiguaron que como pasó eso.
Y se dieron cuenta que es un puente de la suerte.
Y así siguió sus vidas…
Magali (03/10/2009)
