Odio
Mi odio hacia las gaviotas es profundo y sincero. Es natural, por tanto, que enseñara a volar a mi ejército de gatos, que infundiera en mis tropas el mismo odio asesino, que al fin los mininos dominaran los secretos del vuelo y el gavioticidio.
No todo había de ser perfecto: ahora son los gatos quienes cagan sobre nuestras cabezas y nos despiertan chillando al alba.
Mi odio hacia los gatos es profundo y sincero.

Me parece un excelente cuento basado en la ironía. El empleo de un narrador protagonista lo dota de mayor sensibilidad al lector imbuyéndolo en la contadicción común: el diario vivir.
Gracias, Daniela.
Me ha encantado. Muy bueno.
¡Cuán difícil es legislar! Si no se sabe bien lo que se hace... terminan cagándonos hasta los gatos. ¿Era cuento? Yo creí que era una crítica al Gobierno.
me gusta mucho este cuento ...malditos gatos..prr, a mi tambien me paso lo mismo, menos mal que por fin se la llevo ella...que tambien se me cagaba en la cabeza de vez en cuando..mu bonito los cambios en la pagina...salud
Iba a comentar el cuento, pero al descubrir eso de "ten la gentileza..." me ha salido la carcajada.
Efectivamente, a mi también me molestan los chillones mayúsculos. Jajaja...
Bueno, el cuento: es genial, como muchos de los que hay por aquí. Me recuerdan a los sabrosos pintxos del bar de abajo. Es una racioncita minúscula de intenso sabor, donde no sobra nada y juega más con lo que evoca que con lo que contiene.
En fin, bravo para todos los autores!
deberían preocuparte más las pulgas.
Llevo días leyendo tus "cuentos" y me han parecido, deliciosamente irónicos.
menos mal que no buscaste una vaca para que acabara con las gaviotas...
Juajajaja
Que pena, a veces no es bueno compartir los odios, aunque tan solo sean gatos...
otro dúa podría ser algo peor..