A solas con mis dos huevos
«Si allí donde hay humo hay fuego, en este armario necesariamente hay un huevo», pensé entre desconcertado y satisfecho del silogismo al encontrar la gallina entre las camisas. Lo hallé en el cajón de los calcetines blancos, destacando por lo moreno.
A la vuelta del trabajo, un pato me esperaba bebiendo en el fregadero. Le pregunté qué hacía allí. No supo explicarse.
Encontré su huevo, pues no era pato sino pata, en el carrito de las verduras.
No conociendo las costumbres alimentarias de estas especies, opté por pedir pizza. La comimos viendo televisión, pues había transportado los huevos al sofá, de manera que pudieran empollarlos (y empatarlos) con mayor comodidad.
Fue la pata quien comenzó a hablar. No entendí una palabra. Intervino la gallina:
–He de ir a por tabaco. ¿Te importaría hacerte cargo de mi huevo?
–Faltaría más, ve tranquila.
–Te acompaño –sospecho que dijo la palmípeda, a quien de nuevo no entendí. Ambas salieron.
Me acuclillé con ambos huevos bajo las posaderas. Así llevo dos semanas. Las muy traidoras no han vuelto.

pozí, entre el huevo y la gallina, estoy segura de que fue primero el huevo... pero el de javier gurruchaga!
quizás la pata le contó a la gallina las ventajas de saber nadar y estén en una piscina aprendiendo.
Otra cosa: cómo te apañas para hacer pis mientras empollas en el sofá?
Puede que, en efecto, la pata esté enseñando a nadar a la gallina, pero yo apuesto porque la gallina está enseñando a la pata a vocalizar.
En cualquier caso, me he quedado solo en casa, abandonado, tristón, así que meo en el sofá.
Confío en que tarden menos de cuatro años en encontrarme.
lvf, no hay nada que entender. Hay lo que hay, no mires más allá.
Es un cuentito. Punto.
Que hijas de puta la dejaron a cargo de el huevo!!!Lo habra criado?? que hagan la segunda parte!!
reconzoco que el título del cuento me evocó algo más erótico, pero no me decepcionó, no llegó a zoofilia pero es una paternidad compartida, enhorabuena!
Pobre hombre loco. ¡Qué imaginación! Vaya manera de buscarle procedencia a sus testículos. Es mi punto de vista, de repente me equivoco.
Nelly, siento contradecirte, mis testículos siempre han estado en su sitio.
El cuentito habla más bien del abandono: «Así llevo dos semanas. Las muy traidoras no han vuelto.»
Y yo me pregunto, ¿qué pasó con la pizza que pidió el huevón este?... que creen.
creo que ya hay demasiados comentarios y es demasiado tarde, me voy a dormir-
Me encantò la posibilidad de que unas hemras (aunque sean bìpedas) se dediquen un poco a ellas mismas sin esclavizarse a la maternidad. jiji
... lamento decirlo... pero me hicieron lo mismo hace ya un par de años... canijas!...
Saludos
P.D: saludos tambien de sami y dany ( mis dos poñuelos)
mira pa empezar ese tio debria relacionarse con mas gente humana .y pa cntinuar q se haga una tortilla y si le parece muy cruel q ..............................no se la aga .pero debe saber q la pizza tiene huevo no se como lo ve?????
jajaja
esta noche me rei hasta el aburrimiento, sigan nomas que vivan los huevos y los huevones
Buenisimo, aunque es viejito me gustó mucho, ojalé el autor pueda leer este mesaje. Este cuentito hace gala de lo que es un buen cuento breve.
Hace falta la segunta parte
La estructura del cuento es buena, nomás que que desarrollo temático requiere un poco más de técnica, por ej, el punto de vista debería variar en el climax.
no creo, charles d. a mí me ha gustado así. buee..al fin y al cabo, cada cual con su cuento...cada cual con sus huevos.
yo que tu, me como los huevos.
Haciendo un analisis Freudiano: La gallina es su esposa, la pata es tu amante, te descubrieron y se fueron juntas dejandote los huevos abandonados. (he ahi el abandono).
He hombre!!! saca los huevos a dar una vuelta, ya van dos semanas...
Juajajaja
la patogallina
jajajaja
se habran hecho amigas???
se fueron de copas!
salud por ellas!
Jajaja
2 opciones: los cocinas y t elos comes, o los empollas y vives con ellos...
q lo de los huevos es de huevos lo escrito aunque no lo entiendanla pata i esa gallina no regresaran seguiremos huevones